En casa de mis padres ésta es una costumbre arraigada. Se come potaje todos los viernes de cuaresma. Recuerdo que de pequeños mis hermanos y yo odiábamos los viernes porque ya sabíamos el menú que teníamos, ja,ja,... Ahora mi madre hace un perolo tremendo y van pasando por allí con su cacharro a recoger su ración mis tíos, mis hermanos o mis cuñadas.
Ingredientes:
- 250 g de alubias blancas
- 250 g de garbanzos
- bacalao
- un manojo de espinacas
- dos rebanadas de pan duro
- 1 y 1/2 cebollas
- dos hojas de laurel
- una cabeza de ajos
- 2 huevos
- aceite de oliva
- pimentón de la vera
El bacalao debe ponerse previamente a desalar en agua porque necesita de 24 a 36 horas con cambios de agua.
La noche prevía a hacer el potaje debemos poner en remojo y por separado las alubias blancas y los garbanzos. Yo suelo también dejar cocidas las espinacas.
Por la mañana ponemos a cocer también por separado garbanzos y alubias blancas puesto que sus tiempos de cocción son distintos hasta que están bien cocidos. En cada cacerola ponemos media cebolla, una hoja de laurel y media cabeza de ajos. Además ponemos el bacalao con los garbanzos.
Cuando estén cocidos se les quita la cebolla, el laurel y los ajos y se unen en el mismo recipiente.
En un cazo cocemos dos huevos mientras que en una sartén pochamos media cebolla troceada finamente en aceite de oliva. Cuando la cebolla esté le añadimos una cucharada colmada de pimentón. Se añade a la olla que contiene la legumbre y el bacalao junto con los huevos cocidos bien troceados.
En una sartén con aceite de oliva doramos las dos rebandas de pan y las majamos en el mortero. Lo agregamos a la olla junto con las espinacas que previamente teníamos cocidas y añadimos sal hasta alcanzar el "puntito de sal" del que mi marido siempre habla. Dejamos que este rico plato de cuchara cueza hasta que coja cuerpo, unos 20 minutos. El caldo debe quedar gordito con sustancia y consistencia.
Un plato tradicional que no debe dejarse de disfrutar aunque no sea tiempo de cuaresma.























