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viernes, 10 de abril de 2020

ROSQUILLAS DE LA ABUELA

Estamos en cuarentena por el COVID19. Llevamos un mes encerrados en casa ya y el encierro se va haciendo cada vez más insoportable, por eso, hay que buscar hacer cosas que te gusten porque de lo contrario todos los días son iguales. La experiencia de hoy ha sido novedosa pero muy bonita sin duda alguna. He cocinado a través de Skype con mis sobrinas Eva y Aroa y hemos hecho rosquillas con la antigua receta familiar.

Mis mini chefs han estado increibles siguiedo las instrucciones y trabajando como hormiguitas para conseguir nuestras rosquillas. Aroa con su curiosidad por saber el por qué de todo lo que se hace en la receta y mi peqeña chef Eva aportando sus conocimientos de hacer pan que aprendió en la granja escuela. Una mañana distinta a las demás. ¡Gracias chicas!

El resultado estas rosquillas recuerdos de infancia que tan ricas están



Ingredientes:

1/2 docena de huevos
1 vaso de leche
1 vaso de manteca de cerdo fundida
1 vaso de azúcar
1 vaso de anis (licor)
1 cucharadita de bicarbonato
harina (la que admita)


1- En un bol se ponen tres huevos y tres yemas (sus claras se reservan), la leche, la manteca, el azúcar, el anis y el bicarbonato. Se mezcla todo bien.

2- Se va añadiendo la harina que admita hasta que se pueda trabajar con las manos sin que se pegue.



3- Se pasa a la mesa para amasar la masa hasta conseguir que esté homogénea.



4- Se separa la masa en pequeñas porciones y se van formando las rosquillas.

5- Se pone aceite en una sartén con cascara de limón y se calienta a fuego medio alto para que a las rosquillas les de tiempo a hacerse por dentro. Se echan en pequeñas tandas teniendo en cuenta que debe quedar espacio suficiente entre ellas para que crezcan al freirlas. Al ir echándolas a la sartén se les va dando de nuevo forma, haciendo una especie de surco alredor de todo el perímetro. Ésto ayudará a que se frian bien por dentro para que no se queden crudas.
De la primera tanda conviene abrir una rosquilla para ver si está el aceite en su punto viendo si está bien hecha por dentro.

6- Una vez fritas se dejan enfriar. Mientras en un bol se baten a punto de nieve las claras con un chorro de zumo de medio limón. En otro plato prepraramos azúcar. El proceso rebozado es sencillo, comenazamos metiendo las manos en las claras y con nuestras manos cubrimos bien la rosquilla hasta por el interior del agujero y las pasamos al azúcar para rebozarlas bien por todas partes.


Una vez hechas ya se pueden disfrutar. A mi me encantan disfrutarlas con un café.


domingo, 3 de noviembre de 2013

BUÑUELOS DE VIENTO RELLENOS DE NATA

Este es un clásico del día de todos los santos que me encanta. La receta base es la pasta choux que sirve también para hacer petit-choux. Me la traje de Praga de compartir cocina con una gallega estupenda, una cocinera fantástica, mi amiga Patricia.

Ingredientes:
- Para tres docenas (yo hice la mitad)
pasta choux (ver aquí)
250 ml de nata para montar (35,1% de grasa)
100 g de azúcar glas y un poco más para espolvorearlos

Seguimos la receta de la pasta choux y con ayuda de una cuchara ve poniendo las porciones en el aceite bien caliente ayudándonos con otra cucharilla. Se darán la vuelta solos. Cuando estén bien dorados se sacan sobre papel de cocina para que pierdan el aceite sobrante.





Ahora montamos la nata. Necesitamos que esté bien fría y además la vamos a verter en un bol que esté apoyado en otro bol con agua con hielo y sal gorda que nos ayudará a mantener la nata fría. Batimos hasta obtener una crema y entonces incorporamos la mitad del azúcar glas. Seguimos batiendo y cuando el azúcar este incorporado agregamos el resto. Batimos hasta conseguir que monte la nata. Ojo que si nos pasamos tendremos mantequilla y suero.

Llenamos una manga pastelera con la nata y haciendo un agujero rellenamos los buñuelos.



Espolvoreamos con azúcar. Los disfrutamos en el momento que es cuando mejor están.



jueves, 21 de abril de 2011

TORRIJAS DE VINO


Ingredientes:
una pan de torrijas (mejor del día anterior)
1 l de vino blanco
1 kg de azúcar
canela en polvo
canela en rama
cáscara de limón
agua
6 huevos
aceite de girasol

No podía dejar de subir esta segunda versión de torrijas que en mi casa es tradición por semana santa. Cuando mi madre las hace acudimos raudos y veloces a su lado porque algo así no se puede dejar pasar. ¡Toda una delicia!.

Se ponen en un cazo dos vasos de vino con vaso y medio de agua, la cáscara de un limón, una rama de canela y azúcar (unos 500 g). Se deja que cueza y se haga el almíbar durante una media hora.

Se pone vaso y medio de vino y uno de agua con 300 g de azúcar y canela molida en una fuente y se remueve bien hasta que se disuelva el azúcar. En un bol se baten los seis huevos y se cortan las rebanadas de pan como de un dedo de grosor.

El proceso es muy sencillo, se mojan las rebanadas en el bol con la mezcla de vino y una vez empapadas se pasan por el huevo batido, se escurren y con cuidado se doran en aceite de girasol que estará ya caliente. Las sacamos a una fuente plana y se espolvorean con azúcar y canela molida. Una vez que hemos hecho todas las torrijas y cuando el almíbar esté templado se cuela y se echa por encima.






¿Qué será que nada sabe igual a los platos que cocina tu madre?. Se unen los recuerdos de la niñez al dulce de la torrija y resulta la mejor de la receta, la que resulta impagable. Desde luego lo mismo pienso de las torrijas de leche.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

PICARONES CON MIEL DE CHANCACA


Ingredientes:

-para la masa

400 g de harina de fuerza de trigo
250 g de zapallo o calabaza amarilla
250 g de camote o boniato amarillo
1 cucharada de anis en grano
1 rama de canela
2 y 1/2 cucharadas soperas de levadura seca para pan
3 ó 4 clavos de olor
1 huevo
2 cucharadas soperas de azúcar
1 cucharadita de postre de sal
aceite de girasol

-para la miel de chancaca:
2 tazas de agua
cáscara de naranja
1 rama de canela
3 ó 4 clavos de olor
hoja de higuera
250 g de chancaca
1/2 taza de azúcar moreno

Hace mucho tiempo que vengo pensando en hacer picarones pero no me venía nunca bien. El otro día los vi al estilo de Chile en el blog de kako, En Guete , y decidí que ya había llegado el momento de cocinarlos siguiendo la receta de Perú y darle un gusto a mi peruano que en la procesión del Señor de los Milagros que se celebra en Madrid se quedó con ganas de haberlos comido.

Empezamos haciendo la masa. Ponemos a hervir la canela, los clavos y el anís en un litro de agua. Cuando cueza lo mantenemos unos diez minutos. Colamos y en el líquido resultante ponemos a hervir la calabaza y el boniato pelados y troceados hasta que queden blandos. Se escurren reservando el líquido y se hace un puré con la calabaza y el boniato que se deja enfriar.

Mientras podemos aprovechar para hacer la miel de chancaca. Ponemos en un cazo todos los ingredientes a cocer, removiendo de vez en cuando, hasta que se nos haga un almíbar o jarabe que servirá como acompañamiento de los picarones y los endulzará deliciosamente. Yo no tenía hojas de higuera y he utilizado un par de higos secos.

Una vez frio el puré del camote y la calabaza lo ponemos en un bol junto con la sal, el azúcar, la harina, el huevo batido, media taza del líquido de cocción del camote y la calabaza y la levadura. Amasamos hasta conseguir una masa homógenea, suave y elástica. Tapar y dejar que se doble su volumen en un lugar cálido. Yo lo tuve varias horas.

Freir en una sartén con abundante cantidad de aceite tomando pequeñas porciones con la mano humedecida en agua y sal, dejándolas caer con forma de anillo con un hueco en el centro. Bueno esta es la teoria, os aseguro que no resulta fácil conseguir el dichoso agujerito. Yo me he ayudado de un palito de los que se utilizan para comer comida china para ello y para darles la vuelta y sacarlos de la sartén a una fuente con papel de cocina.




Servirlos empapados de la miel de chancaca. Veréis que están buenísimos. La miel chorrea y cuando te los llevas a la boca, la crujiente masa del picarón con el dulzor de la chancaca resultan deliciosos.




Los picarones son un postre con historia en Lima, Perú. Dorados, calientes y sabrosos. Este plato tiene sus orígenes en los tiempos del Virreinato del Perú. Se dice que fueron un intento de imitación de los buñuelos españoles que consumían los conquistadores. Durante el Imperio Inca se habrían hecho dulces con camote y el zapallo, y en los inicios de la conquista se combinaron con ingredientes traídos por los españoles como la harina de trigo dando como resultado los ríquisimos picarones. Son típicos en la tradicional procesión del Señor de los Milagros que se realiza en octubre desde el siglo XVII, donde pregoneras morenas los venden.

miércoles, 31 de marzo de 2010

TORRIJAS DE LECHE


Ingredientes:
pan de torrijas (mejor del día anterior)
leche
azúcar
canela en polvo
canela en rama
cáscara de limón
aceite
huevos

Hoy es miércoles santo por la tarde y en mi casa siempre se han hecho las torrijas de semana santa en este día. Este año también yo voy a hacer torrijitas y seguir con la tradición.

Ponemos en un cazo la piel del limón sin lo blanco, bastante azúcar, canela en rama y leche. Se deja que se haga un almibar moviendo continuamente y retirandolo cuando empieza a hervir. Se deja enfriar.

Cuando la leche está tibia cortamos el pan en rebanadas no demasiado finas. Colamos parte de la leche colada en una fuente ancha y vamos sumergiendo en ella el pan para que se empape bien.




Se pone aceite de girasol a calentar en una sartén a fuego medio. En otro recipiente se baten 3 huevos. Se va rebozando el pan empapado en la leche en el huevo batido y con cuidado se echa a freir en el aceite hasta que la torrija esté dorada. Al sacarlas se las va espolvoreando de azúcar y canela.




Una vez fritas todas se colocan en un recipiente con fondo donde se termina de colar la leche que nos queda sobre las torrijas. En casa nos gustan empapaditas sin embargo a otras personas les gustan más bien secas, es cuestión de gustos. En cualquier caso es un pecado que nos concedemos una vez al año.




Mi madre, la señora Eugenia, las hace de muerte, lo mismo las torrijas leche que las torrijas de vino . Tendré que ir a su casa para disfrutarlas de este año.

viernes, 8 de enero de 2010

LECHE FRITA


Ingredientes:
1/2 litro de leche
ralladura de cáscara de limón
1 huevo
2 yemas
150 g de azúcar
75 g de harina
canela

Se pone en un cazo la leche a hervir con la cáscara de limón.

En otro cazo, se ponen el huevo y las dos yemas y se baten junto con el azúcar. Luego se agrega la harina y se remueve todo muy bien.

A continuación, cuando la leche esté caliente se le añade la mezcla anterior y, sin dejar de remover, se deja espesar y cocer unos cinco minutos.

Se retira y se echa en una fuente previamente humedecida la mezcla para que no se pegue. Cuando se enfrie se corta en porciones regulares.

Se pone una sarten al fuego con bastante aceite. Las porciones se pasan por harina y huevo batido, se rebozan bien por ambas caras y se fríen en la sartén.

Cuando estén doradas, se sirven en una fuente espolvoreadas con azúcar y canela.

Aquí os dejo un video donde se hace leche frita con una receta muy parecida:

domingo, 29 de noviembre de 2009

ARRIPÁPALOS


Ingredientes:
1/2 vaso de aceite de oliva
1/2 vaso de vino blanco
Canela en rama
Anís en grano
Cáscara de naranja seca
1/4 kgs. de harina
Ralladura de limón
Aguardiente o anís
Zumo de una naranja
Azúcar

Este dulce forma parte de mis recuerdos de niñez, cuando mi abuelo Manuel me daba la masa para que yo la diera la forma que quisiera y luego me los freía especiales para mí.

Se ponen a hervir el vino blanco, unas ramitas de canela, una cucharadita de anís en grano y una cáscara de naranja seca, cuando ha hervido se aparta hasta que se haya enfriado y se reserva.

Se pone en un bol grande la ralladura del limón, el aceite de oliva, el vino colado, un chorrito de aguardiente, el zumo de una naranja y se añade harina hasta que la masa admita. Debe poderse trabajar con las manos sin que éstas se queden aceitosas. Se trabaja bien la masa.

Se pone a calentar en un cazo hondo abundante aceite de oliva. Yo escogí uno pequeño puesto que hay que ir friéndolos practicamente de uno en uno.

Se harina en la encimera y se van haciendo las unidades como si fuesen rectángulos de 8x4 cm con los bordes redondeados planitos.




Se van echando en el cazo del aceite uno a uno con el aceite ni muy fuerte ni muy flojo (ahí está el secreto de que se hinchen y se den la vuelta ellos solos como cuando se hacen buñuelos), se les ayuda con la espumadera para que se den la vuelta y se sacan para que escurran el aceite sobrante en papel de cocina. Todavía templados se les reboza en azúcar. Hay que ir abriendo los primeros para asegurarnos que no se nos quedan crudos por dentro.

Deben de quedar huecos y darse la vuelta ellos solos. Se trata de ir probando la temperatura del aceite y el grosor de la masa. Vamos prueba ensayo-error.