jueves, 20 de noviembre de 2014

PIADINA ROMAGNOLA

Esta receta es típica de la región de Emilia Romagna, en el norte de Italia cuyo nombre procede de Via Emilia, la antigua carretera romana de Rimini-a-Piacenza que pasa por ella. Algunas de sus ciudades más grandes son Bolonia, Módena y Rávena. Gastronómicamente tiene una gran riqueza. Por ejemplo el vinagre balsámico de Módena, el queso Parmigiano-Reggiano y el prosciutto de Parma son delicias de allí. Y para acompañarlas el afamado vino Lambrusco.

Debo reconocer que no la conocía hasta que la descubrí en el blog de Recetas de tía Alía pero a partir de ahora será de las recetas habituales en mis cenas porque este rico pan plano se hace en un momentín y lo puedes rellenar de lo que quieras.

Ingredientes:
Para las piadinas:
-300 gramos de harina de fuerza
-50 gramos de manteca de cerdo a temperatura ambiente (esta es la receta original pero puede sustituirse por aceite de oliva o mantequilla)
-7 gramos de bicarbonato
-10 gramos de sal
-160 gramos de agua (se puede cambiar parte por leche para darle suavidad)
Para el relleno:
-bacon
-lonchas de queso mozzarella
-salmón ahumado
-queso crema
-rúcula

Ponemos en un cuenco la harina, el bicarbonato, la sal y la manteca y los trabajamos hasta obtener una mezcla de textura arenosa en la que toda la grasa se haya impregnado bien en la harina.

Vamos añadiendo el agua poco a poco y trabajando la masa hasta obtener una bola. La pasamos a la mesa para amasarla hasta que sea homogénea y fina. Es posible que no necesitemos todo el agua o que necesitemos incluso un poco más. Todo dependerá del tipo de harina que utilicemos.

Cubrimos con un paño y dejamos reposar media hora.

Dividimos la masa en partes iguales del tamaño que queramos (yo hice seis) y hacemos bolas. En este punto si no las vamos a utilizar todas se pueden congelar. Bastará con que las dejemos que se descongelen antes de estirarlas tal como os cuento en el paso siguiente.

Estiramos con un rodillo hasta obtener una masa fina de 3 a 5 mm. Si queremos una forma circular perfecta nos podemos ayudar con un plato como plantilla y recortar los bordes sobrantes siguiendo su perímetro con un cuchillo. Según las vayamos haciendo las podemos ir poniendo una encima de otra espolvoreando la mesa de harina antes de poner la primera y su superficie antes de apilar la siguiente piadina para que no se peguen.

Las vamos a cocer en una sartén antiadherente un par minutos por cada lado, pinchando con un tenedor las burbujas que se vayan saliendo. Las vamos conservando tapadas por un trapo para que sigan calientes y flexibles.

Opciones de rellenos hay infinitos porque admiten lo que queramos, tanto dulce como salado. Yo he utilizado dos versiones.



Para la primera versión cogemos la masa de dos piadinas y las cocemos por un lado en la sartén. Una de ellas la ponemos por la cara sin cocer sobre la sartén y la cubrimos con bacon que previamente habremos cocinado sin llegar a los bordes. Encima colocamos mozzarellza y la otra piadina con la cara sin cocer hacia fuera. Las ponemos en una sartén y las cocemos por los dos lados. Lo servimos dividiéndolos en porciones como la pizza.



La segunda versión la haremos con salmón. Untamos con el queso crema una piadina cocida la cubrimos con salmón ahumado sin llegar a los bordes y encima ponemos rúcula. Enrollamos ayudándonos de papel de hornear y partimos por la mitad en diagonal con un cuchillo de sierra y lista para comer.

La verdad es que no se con que versión quedarme, todas están deliciosas. Además las posibilidades de rellenos son infinitos.

jueves, 24 de julio de 2014

CONEJO EN PUNTO DE CUY

El cuy (del quechua quwi) es el conejo de indias o cobaya. Su nombre científico es "Cavia porcellus". Es una especie de roedor herbívoro, originaria de la región andina de América del Sur. Vive en áreas abiertas y utiliza hoyos y madrigueras para ocultarse y protegerse. Su domesticación por parte del hombre para consumo humano se dio hace 7000 años en los Andes Centrales en Perú. A lo largo del tiempo, el hombre andino ha criado cuyes para consumir su carne e incluso en algunas zonas para hacer ropa con su piel. Actualmente se han puesto de moda como mascotas, especialmente la cobaya de Angora.

Todo esto os lo cuento porque a veces me enfado cuando algunas personas dicen "pobrecitos, lo que comen" o manifiestan su asco al conocer que existen algunos platos maravillosos de la gastronomía peruana que se hacen con cuy. Os aseguro que es un manjar delicioso. Todavía me relamo recordando el que mi cuñada María en Perú cocinó para mi, ¡qué rico!. Yo puedo no comer algunas cosas (pocas), pero respeto los gustos de los demás sin hacer muecas de desagrado. Cuando trabajaba en Praga los checos al venir A España mirando el marisco decían: ¡tienen ojos! y yo con paciencia les hacía ver que las vacas y los cerdos también ja, ja... Al final no quitaban las manos de la bandeja de las gambas a la plancha o del marisco que fuese. Yo creo que cuando visitas una cultura diferente a la tuya tienes que estar abierto a probar nuevas recetas y luego decidir si te gusta o no.

Como aquí no se consigue el cuy desgraciadamente, hemos utilizado conejo que quizás sea la carne más parecida.





Ingredientes:
un conejo troceado y sin vísceras
cuatro patatas
dos cebollas
aji mirasol
orégano
cinco dientes de ajo
una cucharada de granos de pimienta negra
una cucharada de cominos
50 g de cacahuetes crudos
sal
aceite de girasol


La noche anterior ponemos el ají mirasol en remojo para que se hidrate y por la mañana se licua con un poco de aceite.

Cocer las patatas enteras y con piel bien lavadas en agua con sal.

Partimos las cebollas en brunoise y reservamos.

Tostamos los cacahuetes en una sartén y los molemos finamente.

En un recipiente con aceite se cocina el conejo previamente salado a fuego bajo puesto que lo doraremos en otro paso. Cuando esté hecho lo ponemos en una fuente.

En una sartén ponemos en aceite a pochar la cebolla. Cuando esté blanda añadimos orégano y la pasta obtenida de machacar en el mortero los ajos, los granos de pimienta negra y los cominos. Dejamos que se hagan todos los elementos y retiramos del fuego. Apartamos una tercera parte más o menos en el vaso de la batidora y con un poquitín de agua lo licuamos y lo ponemos en una fuente donde embadurnamos bien todas las piezas del conejo. El resto lo reservamos para después.

Volvemos a freir a fuego fuerte el conejo para que se dore bien.

Volcamos la mezcla de cebolla, orégano, ajo, pimienta y comino que teníamos reservada en una olla y lo ponemos a cocinar con el maní tostado molido y un poco de agua removiendo bien para unificar sabores. Rectificamos el punto de sal e introducimos las tajadas de conejo doraditas y mezclamos bien con la salsa dejando al fuego unos minutos. Sacamos a una fuente el conejo e introducimos las patatas partidas en octavos dentro para que cojan el saborcito.








Lo servimos acompañado con arroz blanco y a disfrutar de este plato tan rico.


domingo, 20 de julio de 2014

BOCATA RECUERDO DE LA SALIDA DEL CINE EN CALLAO

Este super bocata es producto de los recuerdos de juventud del señor de la casa. Se comía un bocata de salchichas cada vez que iba al cine en el Callao. Es curioso como los sabores y olores van asociados a vivencias y cuando te los comes o los hueles te transportan al pasado, al momento exacto que lo disfrutabas. incluso a veces te recuerdan personas que no recordabas o sucesos que estaban totalmente olvidados. ¿No os ha pasado nunca?.

Ingredientes:
salchichas frankfurt
una cebolla
dos dientes de ajo
una cucharadita de pimienta negra en grano
una cucharadita de cominos
pimentón picante
aceite de girasol


Cortamos la cebolla en juliana y en el mortero machacamos el ajo, la pimienta en grano y los cominos. Partimos las salchichas a lo largo por la mitad y reservamos.

Ponemos en la sartén un poco de aceite y añadimos el majado para que se cocine el ajo a fuego medio. Cuando esté agregamos la cebolla y dejamos que se poche.

Cuando la cebolla esté blanda agregamos el pimentón picante al gusto y mezclamos bien. Ponemos en la sartén las salchichas y dejamos que se cocinen y cojan el saborcito del aderezo durante unos minutos.






Ya solo falta abrir el pan elegido para los bocatas y rellenarlos con el guiso de las salchichas, unas buenas cervezas bien fresquitas y a disfrutarlos en buena compañía.