sábado, 14 de agosto de 2010

GAZPACHO


Ingredientes:
3 tomates muy rojos
1 diente de ajo
1 pepino
1/2 pimiento rojo
1/4 de una cebolla pequeña
vinagre de jerez
sal
agua
aceite de oliva virgen extra
Para la guarnición:
pepino
cebolla
pimiento rojo
picatostes

Con el veranito apetecen ya platos fresquitos sobre todo cuando llegas de trabajar con este calorcito, por eso ha llegado el momento de subir platos refrescantes. Hoy toca el gazpacho. Cuando Luis y Tere estuvieron en España, a Tere le gustó mucho y espero que con esta receta pueda hacerlo allí en su casa de Houston y recuerde su viaje por nuestro país.

Utilizamos la batidora de vaso de cristal (Pepe diría licuadora, la eterna pelea. ¡Qué cruz!) o cualquier otra que sirva para este fin. Troceamos los tomates, bien maduritos para que estén bien rojitos, pelamos y partimos el pepino y el pimiento rojo sin pepitas. Añadimos en trocitos el diente de ajo y la cebolla que habremos probado antes de echarla, porque una vez me pasó que tenía un sabor muy fuerte, picaba mucho, y me arruinó el gazpacho. Ponemos un poco de agua fria, un buen chorro de vinagre de Jérez y otro de un buen aceite de oliva virgen extra (creo que éste es uno de los secretos del gazpacho junto con la calidad de las hortalizas) y sal al gusto. Se bate hasta que obtengamos una crema uniforme. Si queda demasiado espesa se añade más agua fría, se prueba y se rectifica la sal, el vinagre o el aceite. Las cantidades que pongo son orientativas y cada cual debe adaptarlo a su paladar.

Si el tomate no tiene una piel demasiado dura no será necesario pasarlo por un chino para eliminar los posibles pellejos que hayan quedado al fin y al cabo es fibra.

Si nos hubiesemos pasado en la cantidad de agua se puede añadir miga de pan para consguir el espesor deseado. Sobre ésto habría mucho de que hablar porque hay quien lo prefiere muy líquido para beberlo en vaso y a otros les gusta comerlo más espesito y con cuchara. Vamos, ésto va al gusto del consumidor.

Lo guardamos en una botella o recipiente cerrado en la nevera para que esté fresquito. Tampoco es conveniente que pase demasiadas horas refrescándose porque hemos de recordar que estamos hablando de un plato rico en vitaminas y éstas con el tiempo se van perdiendo.

Ahora vamos a preparar la guarnición. Troceamos el pan en cuadraditos pequeños. Ponemos en una sartén aceite y la calentamos bien. Cuando está bien caliente añadimos el pan y lo doramos. Lo sacamos a escurrir a papel de cocina para eliminar el exceso de aceite (yo reconozco que he hecho trampa y he comprado los picatostes por no andar en el fuego con este calor). Por otro lado troceamos también en cuadraditos pequeños un trozo de pepino pelado, otro de pimiento rojo sin pepitas y un poco de cebolla.




Lo servimos en un bol pequeño con un chorrito de aceite de oliva sobre la superficie y un platito con los ingredientes que preparamos para la guarnición para que cada uno se sirva lo que desee. Ya solo queda disfrutarlo. Espero que os guste.


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